Empezamos siendo 9 pero no llevábamos ni 10 minutos de caminata que a uno de ellos se le subieron los gemelos y empezó a marearse y siendo menor de edad, se quedó su primo con él y marcharon para Lérida. Una pena, pero los 7 que aún quedábamos continuamos, fastidiados pero con muchas ganas.
Saliendo del pueblo Gósol, fue un poco duro porque era todo subida y no habíamos calentado y costó un poquito hasta que el cuerpo empezó a ir cada vez mejor y con ganas.
El primer tramo de 4KM era todo boscoso y por sendas preciosas. Fue espectacular. A partir del KM4 empezó a complicarse cuando vi una pared que no tenía fin y me dice un compañero que había que escalar.
En fin no quise ni pensarlo me dije, por qué no?... uff que bien empezamos a escalar con mucho cuidado, porque era peligroso y había que ir con pies de plomo.
La ruta la marcaba unos puntos amarillos en las rocas, pero muchas veces ibas por donde podías por que había bastante gente que nos iba retrasando y teníamos que ir adelantando. La verdad que fue bastante dura la escalada, no tenía fin, coronaba un pico y veía que quedaba otro, y así hasta tres veces.
Jajajajajaja... pero mereció la pena conquistar el pico. Una vez allí nos sentamos a comer en lo más alto, con mucho frío que nos tuvimos que cambiar las camisetas sudadas. Pasados tres cuartos de hora, empezamos el descenso no fue escalada pero tuvimos que sortear muchas piedras con cuidado de no tropezar por que si no te podías hacer mucho daño.


Una experiencia para volver a repetir.
Cecilio López.
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